Un mejor futuro, comprenderlo desde una visión humana.
Rodríguez Guerra , Laura Gabriela.
ILCE, Cecte. MC y TE.
La educación representa un factor decisivo para la sociedad actual y del futuro, tanto que muchos dirigentes políticos transforman los planes y programas de estudio de sus países buscando una mejora social desde las aulas. Como ejemplo, en México hay cambios en los Programas de Educación Básica desde el 2003, todos ellos están dirigidos a la transformación de la orientación educativa, para lo cual se ha cambiado el enfoque de enseñanza, ahora estamos hablando de competencias en lugar de objetivos generales y particulares. En este sentido, México al igual que otros países, se está uniendo en la conformación de la cultura planetaria, donde las culturas aprenden de otras culturas, según Morín explica en Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, (UNESCO, 1999) donde además habla de la democracia como parte fundamental que permite la relación entre sociedad e individuo, para que puedan “entre sí, ayudarse, desarrollarse, regularse y controlarse” (Morín, 1999)
Pensando en que los proyectos educativos están encaminándose a la mejora de la sociedad y a la democracia en particular, no sólo de cada país, sino del mundo en general, me surgen varias preguntas, ¿La sociedad está lista para enfrentar cambios tan radicales? ¿Quiénes están dispuestos a participar en el cambio? ¿Cómo puede una persona ajena al ámbito científico apoyar estos proyectos? y, en particular ¿somos o nos consideramos los seres humanos el centro del mundo?
En el día a día somos testigos de innumerables acontecimientos en donde la violencia es la protagonista debido a una constante que no deja de invadir a los seres humanos, hablo del egocentrismo.
Los seres humanos se tornan egocéntricos en la medida que no logran comprender el mundo, no llegan a la “comprensión humana”. Comenta Morín (1999) en el Capítulo VI de su obra Los siente saberes necesarios para la educación del futuro, que “la incomprensión de sí mismo es una fuente muy importante de la incomprensión de los demás”. En la actualidad, a diario encontramos situaciones donde la convivencia y el comportamiento de los individuos muestra rasgos de incomprensión, de falta de ética, precisamente de hipertrofia como menciona Morín, del ego que está atravesando por un proceso de sobre-crecimiento. Esa virtud que se tergiversa y hace sentir al individuo único e importante, coloca al hombre en una posición de nula comprensión, tanto así, que actúa por encima de la libertad y derechos de los demás, sin importarle o ser consciente de las consecuencias de sus actos.
Debido a una visión parcial y una incomprensión humana proveniente del egoísmo, actualmente vivimos situaciones deplorables en donde la ausencia de la cordura, de la dignidad y del derecho ajeno son vistos como parte de la realidad social y como consecuencia de cambios políticos y económicos, sin visualizar que también la incomprensión humana y la intelectual son parte primordial en las relaciones entre humanos. Recordemos que contra el egocentrismo está la introspección, a través de la cual nos reconoceremos y juzgaremos partiendo de una necesidad de comprensión de nosotros mismos, para después actuar en beneficio de nuestra sociedad.
Entonces, ¿innovar, para qué? Para vivir mejor, para tener una calidad de vida que propicie relaciones con ética, relaciones que no dañen la condición humana, por el contrario que los vínculos sociales se fortalezcan desde los primeros años de vida, haciendo consciente al niño de la importancia que tiene comprender al pequeño con quien juega en el kínder, mostrando actitudes que favorezcan este desarrollo. No podemos educar hijos y alumnos en la ética si nosotros como adultos no actuamos bajo ese paradigma. Educar con el ejemplo, pero con el ejemplo consciente.
En el ámbito de la familia.
Es tarea, no solo de quienes educamos hijos o ejercemos la docencia, sino de todo individuo que desee comprender humanamente el mundo, con toda la diversidad que en él existe, iniciar la transformación desde casa, con la familia, con quienes nos rodean, enseñando el arte de vivir y vivir de manera democrática. Morín habla de la ética de la comprensión como el arte de vivir, de comprender sin ningún interés específico, lo cual implica argumentar a favor de lo benéfico para nuestra sociedad y refutar aquello que impide una evolución hacia la mejora de nuestro mundo. Debemos guiar a las nuevas generaciones y apoyar la transformación de quienes están en la vía del proceso de crecimiento y educación para que comprendan la incomprensión y humanicen sus relaciones con otros individuos dando cabida a lo subjetivo y a lo objetivo de cada uno.
Nuevamente aquí está inmersa la complejidad de la que hemos reflexionado en el foro; el ser humano por naturaleza es complejo, reducir el autoconocimiento a una sola de sus partes provoca “consecuencias aún más funestas en el mundo de las relaciones humanas que en el del conocimiento del mundo físico” (Morín, 2009), por ello resalto la necesidad de analizar los beneficios sociales que conllevan a vivir en un modelo de comprensión. Ambos tipos de comprensión, unidas, evitarán el espíritu reductor que impide o limita una visión global del mundo y que además determina la reducción de una personalidad, como bien lo explica Morín.
Hay un refrán de uso cotidiano que dice “mata un perro, y serás mataperros”, de alguna manera esto ejemplifica el reduccionismo del que habla Morín, puesto que el sujeto a quien se le aplica este dicho popular, está siendo incomprendido debido a un rasgo negativo, lo cual impide analizar la situación globalmente para visualizar por qué “mató al perro”, además de nulificar por completo los rasgos positivos que muestre en un contexto distinto a lo sucedido “con el perro”.
La familia como primer núcleo social en el que los niños se desenvuelven, toma un papel importantísimo en su desarrollo y es precisamente ahí, donde se siembra la semilla de lo que se ha de cosechar años más delante. Por ello para que los niños crezcan bajo una consciencia de la realidad y actúen en beneficio de ella, hay que iniciar por el cambio de actitud en los padres. Los niños repiten esquemas, muestran en la calle o en la escuela lo que han aprendido en casa, gustos, modales, actitudes y hábitos, lamentablemente en mayoría de los casos dejan en evidencia la falta de interés de los padres por mostrarles un camino que beneficie a la sociedad, porque ellos mismos carecen de esa consciencia.
En el ámbito de la política.
Retomando el concepto de democracia, qué se señaló párrafos arriba, cabe señalar que ésta conlleva solidaridad y responsabilidad, virtudes que están siendo pisoteadas y menospreciadas por la sociedad actual. A diario se ven actos donde la conciencia y la ciudadanía se han olvidado por completo y prevalece ante estos eventos la indiferencia de los seres humanos. Como ejemplo, basta citar las manifestaciones que realizan algunos inconformes, sin ser conscientes del daño que ocasionan a miles de personas. Eventos como éstos, dejan ver que la democracia no existe en un país como el nuestro, donde la responsabilidad está muy por encima del juicio y la reflexión de muchos “ciudadanos”.
Recordemos que democracia implica tomar en cuenta tanto las opiniones o situaciones a favor como las que no lo están. “La democracia supone y alimenta la diversidad de los intereses así como la diversidad de ideas”, (Morín, 1999) y me parece que estamos viviendo en una sociedad donde este concepto no es entendido desde esta perspectiva, sino más bien se adapta a la conveniencia e intereses particulares de quien adopta este término para causar algún incidente molesto a la sociedad en beneficio de un interés propio.
Los gobiernos dictan nuevas leyes, se crean innovaciones desde los escritorios de planeación en las oficinas directivas de las empresas y de los grandes consorcios, sin embargo todas ellas no llegarán a lograrse ni convertirse en una realidad que reditúe en beneficio de la sociedad, si personas como los padres de familia, docentes, tutores, y demás líderes involucrados en la educación de los niños y jóvenes no muestran consciencia del cambio que se requiere y damos los primeros pasos a la transformación desde nuestros centros de trabajo, nuestras casas y principalmente desde nuestros propios actos y el ejercicio de nuestra ciudadanía.
En el ámbito profesional.
Soy profesora, reconozco problemas de diversos tipos entre mis alumnos, sin embargo uno de ellos, considero el más importante y posiblemente la raíz de muchos otros, es la falta de “comprensión”. Ella como lo explica Morín (1999), no se refiere solamente a la comprensión en la cuestión académica, porque entonces estaríamos hablando de entendimiento o asimilación de contenidos curriculares. Estamos hablando pues, de la comprensión del mundo, de los seres humanos, de los compañeros con quienes compartimos trabajo o escuela.
Trabajo con niños de primaria, primer ciclo exactamente y me resulta difícil “comprender”, en el sentido humano, en lo subjetivo, a mis alumnos, porque detrás de ellos existe un contexto social tan problemático como heterogéneo es el grupo. Pudiera decir que por ser la maestra, la pedagoga o, como dirían antiguos planes de estudio, la persona que posee el conocimiento, debiera tener el dominio y control de la situación, y sin embargo no es así. En repetidas ocasiones, los docentes nos encontramos, por llamarlo de alguna manera, atados de manos y no vemos imposibilitados a resolver o mediar situaciones que se presentan en el ritmo cotidiano del aula, por estar lejos de nuestra comprensión, lejos de nuestra capacidad de explicación.
Diariamente vivimos situaciones diversas que nos dejan muy en claro que en niños tan pequeños, me refiero a siete y ocho años de edad, existe una rivalidad tanto o más grande de la que existe entre los adultos. Lo menciono así, debido a que profesionalmente también he tenido la oportunidad de trabajar con jóvenes de preparatoria, en un contexto muy distinto por supuesto, en esa ocasión se trataba de jóvenes enfermos de cáncer. Mis actuales alumnos viven biológicamente sanos, pero padecen un mal, la influencia de sus familiares y de una sociedad carente de ética.
Podríamos decir, de acuerdo a Morín que la empatía bien pudiera ser una manera para comprenderlos. Para mí pudiera ser sencillo lograr la empatía con ellos, tal vez con alguno, pero no con todos, tengo cuarenta alumnos, cuarenta mundos distintos, cuarenta particularidades y tan sólo cuento con menos de cinco horas diarias para ayudarles a transformar su realidad.
Ser generosa… hasta qué límite, rompiendo qué lineamientos, apoyándome en qué reglamento. Es una cuestión compleja, también en este caso como sinónimo de dificultad. Sin embargo no debemos perder de vista el objetivo final, educar en una consciencia ética, que permita el sano desarrollo de una sociedad que cada vez está más lastimada por sus propios integrantes.
Con la lectura de Morín me surge una inquietud, pensar sobre la falta de comprensión humana existente entre los mismos alumnos, y claro está, entre docentes y alumnos, qué tanto repercute de forma directa en su comprensión intelectual.
Morín habla de los obstáculos externos a la comprensión intelectual, se me vienen a la mente varias situaciones en las que los alumnos, de diferentes edades han mostrado evidencia de estos obstáculos. Por mencionar alguno, por ejemplo, las ofensas, entre ellos se agreden verbalmente, y se puede notar claramente que los insultos que utilizan entre ellos son de diferente connotación, para algunos representa una verdadera ofensa, mientras que para otros es sólo una forma de hablar y dirigirse a sus compañeros “amigos”.
Finalmente todas las interrogantes que surgen de la reflexión y lectura de Morín y Rojas Soriano, abren una puerta a la formación investigadora que estamos llevando. Estaremos investigando situaciones sociales, eventos en los que la educación está presente y de seguro la falta de comprensión intelectual, que supongo es evidente a la vista de un docente, nos llevará a cuestionar la comprensión humana o subjetiva o falta de ella en su caso. Es por ello que desde la ciencia, y bajo una metodología estamos comprometidos con la sociedad a actuar en beneficio de ella, a producir conocimiento para su mejora y principalmente a concientizarnos primero nosotros, docentes - investigadores para volcar esa conciencia a quienes nos rodean.
En el ámbito de la investigación.
En la práctica de la investigación la toma de conciencia es un punto determinante en la forma en que manejemos nuestros planteamientos. El investigador tiene que usar los lentes que le permitan visualizar el contexto global, no dejar de lado que el individuo o grupo que estudia forma parte de una sociedad en la que la democracia está parcialmente presente. Si el proyecto de investigación involucra una comunidad educativa, entonces, no se deberá perder de vista que, como menciona Morín (1999) en la escuela existe una “democracia limitada en el sentido de que el profesor no es elegido por sus estudiantes”, entonces el investigador deberá estar alerta y asumir una postura comprensiva en el sentido humano y subjetivo, que le permita interpretar interdisciplinariamente el hecho educativo que está investigando.
El trabajo de un investigador, de un docente-investigador, está encaminado al beneficio del individuo el cual se reflejará en su sociedad inmediata, pero que también tendrá repercusiones en la especie humana. Quien investigue un hecho educativo o social, lo hará en beneficio de un grupo de personas, éstas a su vez, volcarán ese beneficio en un grupo mayor, su país, por ejemplo. Más arriba se hablaba de la cultura planetaria, una comunidad global que encierra un beneficio o un perjuicio general basado en las relaciones humanas, en el cómo se den éstas y principalmente en cómo transformen la realidad social. Morín (1999) habla de una autodestrucción, de una barbarie que, ambas prevalecen, pese al desarrollo y avances que ha mostrado la humanidad. Sabemos, como bien lo explica este autor, para ellas no hay solución, lo que sí hay son mejoras posibles, que influyan en la comprensión humana subjetiva e intelectual objetiva de nuestra comunidad mundial. Actuar en beneficio de la humanidad, Humanizar a las generaciones jóvenes en beneficio de un desarrollo sostenible, es lo que plantea la UNESCO, en sus propuestas para mejorar la educación del futuro.
Conclusión
Los resultados de nuestros trabajos, de nuestras reflexiones y más aún nuestras investigaciones y/o evaluaciones como parte de un proceso de formación bien pueden apegarse a estos principios que plantea Morín y dirigirse al beneficio de la condición humana. Todos formamos parte de la sociedad del conocimiento, todos aprendemos diariamente y nos seguirnos formando de manera continua dentro de la educación formal o informal tal vez. El aprender no es propio de las instituciones como el enseñar tampoco lo es de los profesores frente a un grupo, diariamente en la cotidianeidad aprendemos y enseñamos. Morín nos propone un cambio radical en este proceso de enseñanza y aprendizaje donde los factores de cambio, comprensión, humanización, democracia, ética, identidad, incertidumbre, forman parte de la construcción de un futuro digno de los seres humanos, donde la comunidad planetaria en conjunto tenga la oportunidad de vida bajo una “Condición Humana” que lleve a la mejora de vida de todos.
Concluyo con esta cita que considero es apropiada en cuanto a la falta de compresión de nuestros coetáneos. “Sin conocimiento no hay comprensión que alcance para evitar en alguna proporción nuestros errores y el riesgo de repetir los ajenos. (Gutiérrez, 2009)
Referencias
Gutiérrez Gómez Alfredo, 2009. La Ética de la incertidumbre en Edgar Morín. Reflexiones sobre la reinvención de los deberes vitales en el pensamiento complejo. Recuperado el 13 de febrero del 2011 de:
http://www.pensamientocomplejo.com.ar/homenaje/galeria/wp-content/uploads/Gutierrez-Gomez-Alfredo-La-etica-integradora-en-Edgar-Morin.pdf Morín, Edgar, “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro”, Correo de la UNESCO, 1999.
Rojas Soriano, Raúl, “Formación de investigadores educativos”, Edit. Plaza y Valdéx, México, 1992.